Degeneración polÃtica
Esperaba una muestra de humildad de estos nuestros partidos polÃticos, pero el caso es que tienen un nulo sentido de autocrÃtica. El continuo intento de hacernos comulgar con ruedas de molino y que, además, les mostremos nuestra conformidad, roza lo maquiavélico.
Las medidas de recorte del gasto tomadas en los ambitos de las administraciones públicas, pasando por las estatales, autonómicas, provinciales y locales, son una pura cortina de humo. Recortan el gasto, pero no buscan incrementar el ingreso, vÃa generación de empleo, para cubrir la necesidad de las cantidades multimillonarias necesitadas.
Es duro ver que las entidades bancarias se dedican a sostener la deuda pública de los paÃses en vez de aumentar el crédito a autónomos y empresas para asà generar más empleo. Duele saber qué medidas deberÃan haberse tomado desde hace tiempo y con coste social menor que el esfuerzo desmedido que hoy nos piden. Es escandaloso que superemos ampliamente los cuatro millones y medio de parados y que sigamos sin saber qué se pretende hacer para ponerlos a trabajar de nuevo. Pero lo que más escuece es que tengamos gobernantes que siempre quieren tener la razón, nunca admiten errores, no colaboran entre ellos más que para sangrar más aún las arcas del estado y, por si fuera poco, intenten convercernos de que están en lo cierto.
Grave problema son los polÃticos si no saben llevar a cabo su función principal: la de representación del pueblo soberano español.
